Por Fernando Montans, coach colaborador de Coaching Sostenible.

En una de nuestras últimas clases de coaching y durante la práctica de un ejercicio, una compañera comentó que entre otras frases que recuerda de sus padres una de ellas dice algo como:

“El árbol se endereza desde pequeño”

Esto ha hecho que vuelva a rememorar alguna de esas “frases célebres” que he escuchado desde pequeño no solo de mi familia o círculo cercano, sino que también de compañeros, jefes, gerentes, o simplemente de gente que ha pasado por mi vida y de la que todavía tengo recuerdos.

Ahí van simplemente algunas de ellas:

Con los empleados mano dura

Solo se puede confiar en los de casa

Si no estoy, nadie trabaja

Más vale malo conocido, que bueno por conocer

A primera vista son simplemente frases, como tantas otras que nos han dicho durante muchos años de nuestras vidas, pero te invito que hagas tú una lista y vayamos un poco más allá de lo que parece a simple vista.

¿Ya tienes tu lista? continuemos…

En coaching decimos que todas las personas tenemos un guión de vida que representamos cada día, y ese guión de vida está altamente impregnado por esas frases que con el tiempo se convierten en creencias, muchas de ellas con una influencia mucho más potente de la que crees en las cosas que haces a diario.

Dichas creencias le sirvieron a tus padres o a tu jefe en algún momento de su vida, lo importante es valorar si lo son para nosotros en el momento actual de nuestras vidas

Eric Berne, el autor de esa teoría utilizaba a menudo esta frase “Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres les convierten en ranas”.

Lo importante de todo esto es que un guión de vida no es necesariamente bueno o malo, es lo que nos ha permitido llegar al lugar en el que estamos, lo que no quiere decir que podamos tomar el control de dicho guión y reescribirlo de forma autónoma, modificando lo que creemos limitante por lo que consideramos nutritivo no solo para nosotros sino que también para todo nuestro entorno.

Primero debemos comprender nuestras relaciones para luego sentir y tomar conciencia de nosotros mismos, y desde esa comprensión sin juzgar lo que ha pasado, actuar para cambiar.

Yo soy responsable de mi vida y decido, para bien o para mal, lo que es bueno para mí y lo que hago con ella.

El árbol se endereza desde pequeño, y si dejamos al árbol tranquilo o mejor le preguntamos ¿hacia dónde le gustaría crecer?

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