Por Eva Octavio, coach colaboradora de Coaching Sostenible y patrona del velero Trinidad.

“Todos estamos en el mismo barco” es una expresión bien conocida en el mundo empresarial y no es casualidad. A bordo perseguimos un objetivo común para llegar a buen puerto, pero ¿Con qué clase de equipo contamos para poder llevarlo a cabo?

Una tripulación excelente debe estar cohesionada, confiar en sí misma y mantener una buena comunicación para poder tomar decisiones que afectan a todos. Esto puede resultar sencillo cuando la mar está en calma, las previsiones meteorológicas son buenas y sopla una suave y cálida brisa pero… ¿Qué ocurre cuando el tiempo cambia y las condiciones se vuelven adversas?

Si no estamos preparados podemos salir del bache como podamos, pagando el precio con no poco estrés, conflictos a bordo, deserciones e incluso motines, todo ello aliñado con una buena ración de sufrimiento y con total seguridad tomando decisiones poco creativas. ¿Y si estuviéramos preparados para afrontar cualquier condición no solo con los equipamientos de a bordo sino también con un equipo unido de personas comprometidas?

Un equipo unido será ágil y eficiente tomando decisiones. El compañerismo y la confianza – tanto en uno mismo como en el equipo – cobrarán un valor máximo en momentos en que los obstáculos pueden amenazar con tambalear la nave. Es en ese momento cuando sale a la luz qué tipo de relaciones y vínculos hemos cultivado con nuestro equipo desde un inicio. La calidad de las relaciones que generamos con nuestros compañeros marcará la diferencia entre navegar continuamente inmersos en un mal clima, repleto de conflictos a bordo -independientemente de la meteorología reinante- o sumar compartiendo desde la plenitud, creatividad y desarrollo conjunto.

¿Nos hemos planteado alguna vez por qué nos sucede lo que nos sucede con nuestra tripulación? ¿Qué de todo ello está en mis manos cambiar? ¿Soy consciente de qué forma influye mi propia autoestima en todo ello?

Cuando mi sistema de autoestima está sano soy capaz de generar relaciones constructivas tanto en mi vida personal como laboral, generando vínculos entre mis compañeros de equipo que aporten crecimiento, eficiencia y satisfacción.

El clima laboral en cualquier organización o empresa se nutrirá en gran parte de ello.

La buena noticia es que tu puedes iniciar esos cambios para armonizar tu ambiente laboral y pertenecer a un equipo a prueba de temporales.

Entonces, ¿en qué clima decides tú navegar? 🙂

Eva Octavio

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